Cómo transferir un motivo a la tela: 4 métodos

Comment transférer un motif sur tissu : 4 méthodes

Existen cuatro métodos fiables para transferir un motivo a la tela: el picado con polvo de calcar (el más tradicional), la hoja adhesiva pasada por la impresora, el calcado en mesa de luz o ventana, y el papel carbón. La elección depende de la tela, de la finura del motivo y del material del que dispongas. Con un kit Faïença, el motivo ya viene impreso en la tela: no hay nada que transferir.

Antes de poder bordar, el motivo tiene que estar en la tela. Es un paso que muchos tutoriales despachan en dos líneas, aunque merece que nos detengamos en él. Mal hecho, puede estropear una tela o hacer que bordes torcido. Bien hecho, se convierte casi en un ritual. Si eres principiante, forma parte de los pasos detallados en la guía para iniciarse en el bordado.

Aquí tienes los cuatro métodos que uso, del más tradicional al más práctico.


01. El picado + el polvo de calcar

Es el método de los bordadores profesionales, el que se usa en los talleres desde hace siglos. Lleva un poco de tiempo pero es preciso, reversible, y funciona en todo tipo de tela.

Cómo hacerlo:

  1. Imprime o calca tu motivo en papel de calco.
  2. Con una aguja o una ruedecilla de picar, perfora el contorno del motivo haciendo pequeños agujeros regulares cada 2 o 3 mm.
  3. Coloca el calco perforado sobre tu tela y sujeta con alfileres para que no se mueva.
  4. Con un tampón o un pincel pequeño, aplica polvo de calcar (polvo blanco sobre tela oscura, polvo negro sobre tela clara) a través de los agujeros.
  5. Retira con cuidado el calco. Los puntos de polvo forman el contorno del motivo en tu tela.
  6. Comprueba que el motivo está bien marcado en todo el trazado. Si faltan zonas, puedes completarlas con un rotulador borrable o tiza de sastre.
  7. Rocía la tela con alcohol fijador o laca para el pelo, para fijar el polvo.
  8. Plancha la tela deslizando un paño de algodón entre la plancha y tu tela, para no poner nunca la plancha directamente sobre la pieza.

Es el método que uso a diario. Requiere un poco de material al principio, pero da un resultado muy limpio y no marca la tela de forma permanente.


02. La hoja adhesiva + la impresora

No pensaba que fuera posible y ahora la uso para imprimir las telas de los kits de bordado. Es perfecta para transferir motivos precisos, con detalles finos, sin riesgo de deformación.

Cómo hacerlo:

  1. Coge una hoja adhesiva (el tipo que se encuentra en papelerías para etiquetas, con una cara lisa y una cara adhesiva).
  2. Corta tu tela al tamaño de la hoja, o ligeramente más pequeña.
  3. Pega la tela sobre la parte adhesiva de la hoja, bien plana, sin burbujas.
  4. Introduce el conjunto en tu impresora, con la tela hacia el lado de impresión, e imprime tu motivo normalmente.
  5. Despega la tela de la hoja. El motivo queda impreso directamente en la tela.

Algunas precauciones: comprueba que tu tela está bien tensada sobre la hoja para evitar atascos. Prueba primero con un retal si tienes una tela delicada. La tinta no siempre es lavable, así que ten esto en cuenta si tu bordado se va a lavar.


03. La mesa de luz o la ventana iluminada

El método más accesible, sin material especial. Funciona bien en telas finas a semigruesas, menos bien en telas muy densas o de color oscuro.

Cómo hacerlo:

  1. Imprime o dibuja tu motivo en papel normal.
  2. Coloca el papel contra una fuente de luz: una ventana de día, una mesa de luz, o la pantalla de tu ordenador o tableta.
  3. Coloca tu tela encima y sujeta con cinta de enmascarar.
  4. El motivo se transparenta a través de la tela. Calca con un rotulador acuarelable soluble, tiza de sastre, o un lápiz para tela.

Si usas una tableta, recuerda bloquear la pantalla antes de empezar: activa el bloqueo de rotación, sube el brillo al máximo, y desactiva el apagado automático en los ajustes. Nada más frustrante que la pantalla se apague a mitad del calcado.

Sencillo, rápido, sin compra. Seguro que tienes al menos una de estas opciones a mano.


04. El papel carbón

Un método fiable, rápido, y fácil de encontrar. El papel carbón existe en varios colores; elige un tono que contraste con tu tela para que el trazo sea bien visible.

Cómo hacerlo:

  1. Coloca tu tela plana.
  2. Desliza una hoja de papel carbón encima, cara coloreada contra la tela.
  3. Coloca tu motivo impreso encima.
  4. Sujeta el conjunto con alfileres o cinta de enmascarar para evitar que se mueva.
  5. Repasa el contorno del motivo con un bolígrafo o una punta seca, apretando bien. El trazo se transfiere a la tela.
  6. Retira el papel carbón y el motivo. El trazo está listo.

¿Cuál elegir?

Todo depende de tu nivel y de lo que tengas a mano.

Si eres principiante y quieres bordar sin complicarte: la ventana iluminada o el papel carbón son más que suficientes. Y si eliges un kit Faïença, la tela llega con el motivo ya impreso, no hay nada que transferir.

Si tienes un motivo en PDF y material: la hoja adhesiva es rápida y precisa.

Si quieres hacerlo en serio y tienes experiencia: el polvo de calcar es el método más limpio y el que mejor respeta la tela.

Una vez bordado el motivo, solo queda montar y enmarcar tu bastidor.


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