Llevas ya un tiempo bordando y has probado los distintos puntos del bordado tradicional. Ahora buscas perfeccionar tu técnica e ir más allá en tu aprendizaje. Aquí tienes mis cinco consejos para mejorar tus bordados desde hoy mismo.
1 – Tensar bien la tela en tu bastidor
Seguro que ya has visto a bordadoras trabajar con un bastidor forrado con cinta. Esta técnica tiene varias ventajas: evita que la tela resbale sobre la madera y que el bastidor deje una marca demasiado marcada en la tela.
Para ello necesitarás una cinta de sarga de algodón a poder ser; evita la cinta de raso, porque la tela resbalaría todavía más. Enróllala alrededor de uno de los dos aros del bastidor, o de ambos. Procura crear un grosor uniforme en todo el contorno para evitar irregularidades.
Mi segundo consejo para tensar bien la tela: usa un destornillador plano o cualquier otro objeto adecuado para girar el tornillo del bastidor y apretarlo al máximo.
2 – Adoptar una posición cómoda
Para bordar mucho tiempo sin dolor, la postura es esencial. En mi caso, sin prestarle atención, ¡no aguanto ni diez minutos sin que me duela la espalda! Te aconsejo instalar tu bastidor sobre un soporte y sujetarlo con pinzas a la altura del pecho. Así tendrás las dos manos libres, lo que te permitirá bordar más rápido y más limpio, deslizando los dedos por las lazadas para evitar nudos, tanto por el derecho como por el revés.
3 – Elegir bien la aguja y el hilo
Una mala elección de aguja suele ser responsable de los nudos y de una mala experiencia bordando. Existen muchos tipos de hilo: retorcido, perlé, metalizado, de lana, de seda, de algodón… Y otras tantas agujas: para costura, para bordado, para punto de cruz, para hilvanar, cada una en varios tamaños.
A menudo terminamos con una aguja inadecuada, generalmente demasiado pequeña, lo que estropea el hilo. Al contrario, una aguja demasiado gruesa dañará tu tela.
Para encontrar el tamaño correcto, el ojo de la aguja debe permitir enhebrar el hilo fácilmente cuando está doblado y sujeto entre los dedos, sin que por ello se deslice con demasiada libertad. Mientras bordas, observa el extremo de tu hilo: si se deshilacha (sobre todo con hilos de seda y metalizados) o se vuelve irregular (con hilos de lana), es señal de que la aguja no es la adecuada.
4 – Encontrar la longitud de hilo adecuada
Para evitar cortar un hilo demasiado largo, con el riesgo de estropearlo o de crear nudos, adopta una regla sencilla: toma la longitud entre tu mano y tu codo, es decir, un codo. Esta longitud es ideal para bordar cómodamente sin multiplicar los nudos.
5 – Acertar con el punto de partida
Para cuidar el revés de tu bordado tanto como el derecho, existen dos métodos: el francés y el que se usa a nivel internacional.
En ambos casos, se empieza haciendo un nudo en el extremo del hilo, y luego se pincha la tela por el derecho hasta llegar al nudo.
El método internacional: junto al nudo, haz tres pequeños puntos apretados en direcciones diferentes. Una vez hecho, corta el nudo y empieza tu bordado.
El método francés: haz tu punto, y luego sobrehilalo con otros dos puntos cruzados por encima, en forma de cruz. Una vez hecho, corta el hilo.
Espero que estos consejos te ayuden a disfrutar más bordando y a sentirte orgullosa de tu trabajo.
Feliz bordado
Emilie


